jueves, 28 de abril de 2011

Las cosas


Cuando las cosas dejaron de ser lo que son, entonces se conviertieron en otra cosa. Y eso las convirtió en algo inmanejable. Porque al hacer una flexión típica para acercarse a algo, ese algo ya no estaba, había mutado. Se encontraban en la mitad de camino de lo que son, y de lo que fueron. Y cuando se propuso  empezar otra vez de cero, quiso pues, volver a su causa ab initio. La increada, las cosas como fueron en su dia. Y tomando de referencia lo que son, las trató de dibujar como eran. Pero no eran lo mismo, tan solo un recuerdo de su realidad psiquica increada. Se habían convertido en otra cosa, en un monstruo subyaciente. Algo que escondía una aberración, una informe manera de pensar. Una novela, un discurso, una dicotonomía entre lo que las cosas son y lo que deben ser. Pero le salieron así. No pudo menos que pintarlas de esa forma. Cuando todo acabó, se encontró que los dibujos le hablaban, y todos sus cuadros le pedían explicaciones. Una mujer fue dibujada con una nariz deforme, las plantas estaban mustias y sedientas de sed, todos sus cuadros no paraban de gritarle y de pronunciar sonidos inhóspitos que le taladraban el cerebro hasta que se juntaron y para rodearle y le quitaron el alma y el espíritu. Querían su vengaza todos esos lienzos que poblaban las paredes de su habitación. Y entonces despertó, y cuando se miró al espejo ya no conseguía reflejarse en él. Se había convertido en un ente polvoriero e informe, sin alma. Salía a la calle y la gente no parecía percibirle. Era un fantasma. Qué ironía, un padre desposeido de alma por los hijos de su propia creacción.

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